lunes, 6 de julio de 2009

"La Ruradad"

“La Ruradad”
Un mundo entre lo rural y lo urbano




En el presente ensayo, intento mostrar, las propias impresiones que el fenómeno de lo rural inundado o vestido de urbanidad, ha dejado en mí; no trato, dadas las condiciones y extensión de éste trabajo, de realizar un análisis exhaustivo, sino más bien de pensar desde la mezcla de urbano y rural existente, las posibilidades, preguntas, consecuencias y conclusiones de establecerse en un sitio que por de pronto es inexistente como concepto, pero que representa todo un fenómeno y una realidad propia del mundo actual; La ruradad.
Sin lugar a dudas, hoy el campo ya no es sinónimo de inconexión, lejanía y condiciones precarias. Hoy, lejos de representar un aislamiento, se muestra como una ruradad, un espacio en el que la agricultura acompaña a los trabajadores todo el día, un espacio en el que los cultivos se hacen acompañar de NOKIA, ERICCSON o SONY, un espacio en el que los canales de televisión internacionales, acompaña las noches; ésta es la nueva ruralidad vestida de urbano, con huasos de cinturón y funda para celular de carpincho, es ésta la ruradad que describo y reflexiono.
El progreso y las comodidades del mundo moderno no son hoy una exclusividad de las grandes orbes; muy por el contrario, dichas comodidades se han trasladado, también a lo rural, no es raro ver hoy en los techos de humildes casas antenas de televisión satelital, automóviles en los patios o celulares en los bolsillos de sus moradores; es que aquello que por mucho tiempo se reservó solo para las ciudades, ha llegado también al campo y se ha apoderado de él, no como una realidad invalidante, sino más bien como un escenario que potencia, que comunica y abre otras, mejores y nuevas oportunidades.
Hoy en día resulta difícil, sobre todo pensando en realidades como ésta, la Talquina, pensar o mejor dicho definir, dónde comienza o termina lo rural para dar paso a lo urbano o vice versa, puesto que ambas realidades a menudo se mezclan, se confunde y mimetizan, no se trata pues de segregar ambas dimensiones sino mas bien, de determinar, si se quiere, para objeto de estudio, en qué medida podemos pensar lo urbano como tal, y en que medida lo rural, pues ante nuestros ojos, como participantes de un mundo de ruradad, parece imperceptible a simple vista. Es éste hecho de mimetismo, es el que se nota en ésta y otras muchas ciudades de nuestro país, por mencionar algunas, Curicó, Santa Cruz entre otras, en las cuales no existen parámetros claros que permitan definir el campo de la ciudad, dado que sus habitantes se mueven entre estos dos lugares, en apariencia diferentes, pero que en realidad son una y el mismo. Cobra valides entonces la pregunta: ¿Qué hace que un todo sea rural o urbano?, la respuesta inmediata sería, para algunos, las redes viales, el comercio, los bancos, la locomoción colectiva etc, simples y llanas características que se pueden encontrar sin mucho esfuerzo en campos y ciudades, entonces se trata de algo mas allá de características, es algo en la mentalidad de la gente, es aquello que hace efectivo el campo o la cuidad es aquello que nos define como personas, nuestra idiosincrasia,, nuestra cuna. Es eso lo que marca y define, es nuestra mentalidad y habilidades lo que nos sitúa en campo o ciudad; no existe hoy entonces un lugar físico llamado campo ni uno llamado ciudad, o si existe por condiciones extremas sería un caso hoy aislado, sino mas bien existe hoy un modo de ser o de vivir, que puede o no asociarse a conceptos socioculturales casi obsoletos como urbano y rural; por citar un ejemplo de esto, existe desde hace ocho años, el concurso Santiago en cien palabras, organizado y patrocinado por Minera Escondida y Metro de Santiago, que intenta rescatar en cuentos de no mas de cien palabras, una realidad urbana o si se quiere, el modo de vivir lo urbano, pues bien, el siguiente cuento obtuvo el primer lugar el año 2007 y rescata de manera exquisita, como hoy el modo de ser es anterior a la concepción de urbano o rural.

Una mujer que saluda
Primer lugar 2007

Yolanda es una mujer que saluda. Saluda a sus ex
compañeras de colegio cuando las encuentra en el
supermercado, saluda al señor que pide afuera de su
oficina, saluda a todos los que se suben al ascensor.
Yolanda no tiene pudor al saludar y te pide el email o
el teléfono con una honesta intención. Un día saludó
a un actor de televisión que se le cruzó en la calle y
saludó a alguien sólo porque tenía cara de conocido.
Yolanda pasa todos los días a saludarme a mí. Yo le
digo que se le nota mucho lo talquina.

Elisa de Padua, 30 años, Ñuñoa


Como se ha podido apreciar, la ruralidad o la urbanidad no son cosas que dependan del lugar físico en el que se habite, sino mas bien a la forma en como nos relacionamos, la manera de ver las cosas, la cercanía por decirlo de algún modo humana, es así como se configura lo rural o lo urbano, es en la forma de ser, en el trato de persona a persona. Por éste motivo, afirmar hoy la existencia de lo rural o lo urbano no es cosa de apreciar el entorno, sino mas bien de indagar en el interior de cada quien, ya que es en el conocimiento, cosa que es de por sí difícil, en donde se puede estimar la existencia y alcances de un mundo rural o urbano. Desde ésta perspectiva, entonces, se puede vivir perfectamente en una gran “ciudad”, sin dejar de pertenecer al entorno “rural”, pues como se ha visto en el cuento antes citado, al hablar de ruralidad o urbanidad, hablamos directamente de una condición aprendida, de nuestro ser interno, nuestra idiosincrasia, la ruradad existente en todo hombre y mujer que vive y siente desde sus circunstancias.
Desde lo dicho hasta ahora, se puede inferir que los conceptos urbano y rural engloban gran cantidad de términos erróneos, situándose éstos en pleno nivel lingüístico, para poder explicar de mejor manera, veamos lo que sucede con la palabra barrio, aplicable generalmente a la “ciudad” y sus grandes poblaciones.
El barrio se da allí donde existen gran cantidad de casas contiguas, o que se encuentran bajo un mismo nombre de villa o población; pero éste concepto no admite aquello que de verdad lo hace ser lo que es, las personas; resulta que son éstas las que a menudo viven dentro del barrio sin saber quién es el vecino; desde ésta perspectiva, la noción de barrio solo es aplicable, en una primera instancia, a lo rural ya que en lo urbano no se construye el barrio, no se habla con el vecino, no se sabe quién es, no se le piden favores, no se le saluda. Pero en una segunda y mas favorable instancia, el concepto de barrio, es aplicable mas y de mejor manera a la ruradad, ya que estando donde quiera que sea, es aquel que sabe como vivir humanamente, el que hará posible el barrio, lo común, lo cordial y lo ameno de “con-vivir” dentro de un mismo sector.

No podríamos hoy, por todo lo anteriormente expuesto, hablar de urbano y rural, ya que no sabemos con certeza, a qué se refieren y los alcances de dichos términos, dicho de otro modo, las circunstancias y condiciones que nos servían antaño para poder señalar aquello que es campo y aquello que es ciudad, hoy, se encuentran presentes de la misma forma en los dos lugares, por lo que los conceptos exigen una nueva reformulación, una detención al momento de pensarlos y nombrarlos; no se trata por cierto de saber si lo uno o lo otro es mejor o peor, sino mas bien de establecer, si es que se quiere hacer diferencia, conceptos claros y distinguibles. Por ahora creo que el problema pasa meramente por la forma de vivir de cada quien, ya que se pueden establecer riquezas innegables en la ciudad y el campo, pero dependerá de cada uno enriquecerse con ambas para poder construir una ruradad, que no haga distinciones odiosas entre lo citadino y lo pueblerino. Claro está que la cantidad es un condicionante que obstaculiza de sobremanera una concepción integradora de “con-vivencia”, puesto que la cantidad de cemento muchas o todas las veces sirve para poder jactarse de cierto nivel de pertenencia al mundo de los adelantos en lugar de la necesaria preocupación por la vivencia comunitaria, por aquella “común-unidad” tan necesaria, tan buscada y tan esquiva.
Toda ésta exposición, aún cuando no hable de algo completamente nuevo, dice mucho acerca de cómo somos o debemos ser los seres humanos, nos habla de aquello que nos hace ser lo que somos, nos pone en contacto con aquello primigenio que nos insta a la mejoría, a la superación. Si bien hoy no podemos aplicar con soltura los conceptos de urbanidad o ruralidad, sin segregar de mala forma a unos de otros, podemos nombrar aquello que posibilita la vida conjunta, nuestra forma de ser y tomarnos las cosas, nuestra crianza. Nuestra ruradad.
La ruradad, así expuesta no es mas que la incorporación de elementos que hasta no mucho tiempo atrás, se reservaban para las grandes ciudades, me refiero a los adelantos tecnológicos, a la llegada y la utilización, a pesar de que se puede establecer que el uso o mejor dicho el desenvolvimiento con las nuevas tecnologías no está aún presente al cien por ciento en pequeñas ciudades; como sea, es constatable fácilmente el hecho de que los avances tecnológicos, han inundado cada rincón del mundo, otorgándoles innegables condiciones nuevas, haciendo que hoy no sea aplicable el concepto de rural y urbano, sino mas bien, dadas las nuevas condiciones, la posibilidad de que surjan nuevos conceptos que engloben la realidad existente, a saber, un mundo de tecnologías que no discrimina sitios, ni circunstancias geográficas, un mundo inter-conectado, casi global, un mundo nuevo de posibilidades que por de pronto, hasta posibilita nuevos conceptos, como éste, el desarrollado en éste ensayo, que aún cuando no goza de plena aceptación y está lejos de hacerlo, sirve perfectamente para identificar nuestra propia realidad, ésta realidad que nos hace vivir y sentir como pertenecientes a un mundo de adelantos y comunicaciones, un mundo que no está encasillado ni reservado para el campo ni en la ciudad. La Ruradad.

Joaquín Bravo.

La Culpa no es del Chancho

Para nadie resulta extraño hoy, el hecho de que la informática haya inundado casi todos los aspectos de la vida, que con tan solo un “click”, se tenga acceso a una gran cantidad de información, o que con aquel mismo “click”, se pueda realizar contacto con algún amigo, familiar o desconocido que se encuentre al otro lado del mundo; es que el avance de las tecnologías informáticas, nos ponen hoy en el plano de lo accesible, de lo netamente comunicable, de lo conocible o por lo menos “mirable”; cierto es que éste nuevo y mejorado mundo, nos hace la vida mucho mas cómoda, puesto que ya casi no tenemos que salir de casa para poder tener comida, pagar cuentas o hacer transacciones bancarias, incluso, algunos, para muchos, afortunados, ya no tienen que desplazarse hasta una oficina para poder realizar su trabajo.
El mundo de hoy ya no es el que era, cierto es; ha mejorado condiciones, descuidado otras, materias que no abordaré en éste trabajo, dadas sus condiciones y alcances; lo cierto es que el mundo de hoy, junto con sus adelantos, posee elementos propios de nuestra humanidad, condiciones inherentes a nuestra condición; a saber, nuestra necesidad de confiar en el otro, nuestras ganas de control, la búsqueda, nuestros derechos, etc.
El sentido de control, nos ha acompañado desde siempre , el sentirse seguro, dueño de sus posibilidades ha sido tema desde los inicios de la historia del hombre, siendo tema filosófico, político o de controversia bíblica; como sea, el sentido de control, va de la mano con la privacidad, con éste derecho inviolable que se ha intentado e intenta proteger bajo cualquier medio y para lo cual trabajan los legisladores y políticos mundiales. El derecho a la información, a la privacidad, son palabras que a menudo resuenan en bullados discursos que buscan adhesiones en todas partes, pero, ¿Qué hay de cierto o de efectivo cuando aplicamos éste, nuestro derecho de privacidad y control al desarrollo informático al que nos hemos adherido sin preguntas?, ¿Qué tan seguros podemos estar de las informaciones que nosotros mismos depositamos en la web?. Antes de aproximarnos a una respuesta, primero comentar lo siguiente:
Hace no mas de un mes atrás, una señora, hizo noticia por una demanda que impuso a su isapre, pues, ésta habrían cedido información de su afiliada a una conocida farmacia; la señora afectada se dio cuenta cuando le diagnosticaron una enfermedad en la cual debía tomar medicamentos por un largo tiempo y al ir a comprar dichos medicamentos, la dependiente de la farmacia le habría ofrecido, sin que la señora en cuestión le hubiese comentado con anterioridad, un tratamiento mas conveniente, sabiendo de antemano, el diagnóstico.
Cuando hablamos de información, debemos necesariamente entrar en el plano de lo ético, y de la confianza, pues no media nada mas que la simple confianza a la hora de entregar informaciones nuestras, a una empresa cuyas bases de datos se encuentran en línea para facilitar su trabajo; el caso que describí mas arriba, no es mas que una muestra de cuanto se puede hacer con datos de personas, aflora la vulnerabilidad, la privacidad es violada y el control de aquello que creemos nuestro, simplemente desaparece, con la mala utilización de datos e información que puede ser de importancia para un tercero a la hora de lucrar. Y es que el afán de control y lucro muchas o todas las veces choca con la ética, desplazándola a tal punto que queda subyugada por el afán de mas dinero y poder, cabe preguntarse entonces, ¿de qué manera puedo proteger mi identidad y privacidad?, la respuesta mas rápida puede estar en el no adherir a la tecnología, cosa que es imposible, ya que no solo aquellos sitios que yo utilizo poseen información, sino que somos mas conocidos de lo que creemos. Estamos pues, frente a las circunstancias y embates que conlleva el mundo de lo globalizado, estamos frente al mundo de lo disponible, en dónde la única posibilidad es abandonarse en la confianza, en la fé en otro que no conocemos y que posee bases de datos que pueden ser de importancia para un maquiavélico equipo de personas en las cuales prevalece el lucro por sobre la conciencia.
El problema hoy, es entonces, no de la cantidad de información sino mas bien de la mala utilización de la misma, pues en muchos casos la información está disponible para muchas personas y no solo para las cuales debiera ser; se trata del eterno problema que afecta a todo orden socio cultural, el temido vicio humano, la mala utilización; cobra una vez mas importancia el dicho popular aquel que dice “la culpa no es del chancho, sino del que le da el afrecho”, pues aquí la mala utilización nos pone en rivera de aquello que no deja posibilidad a una autentica unión y trabajo conjunto, se trata del hasta ahora indestructible deseo individualista, que amenaza el buen vivir y la confianza.
El mundo de hoy, con todos los adelantos y avances tecno-científicos, convoca, implica y necesita una vez mas de la buena voluntad, es ésta la que puede y debe ser la guía para una sana convivencia, no basta en el mundo actual hablar de un mundo globalizado si no nos preocupa el otro, es necesario entender que se vive en conjunto y que solo es posible una aldea global, regida por las correctas intenciones, y no las ambiciones propias; sólo así, podremos hacer un uso correcto de las tecnologías y de paso respetar el propósito inicial; la facilitación de la vida, la comodidad diaria, la comunicación y el acercamiento. Una vez mas entonces, la culpa no es del chancho.

Joaquín Bravo.

martes, 19 de mayo de 2009

Material didactico multimedia versus analfabetismo tecnológico.



En el presente artículo, intento poner una opinión personal, basada en el material didáctico multimedia, no pretendo aquí, dada la extensión del mismo, realizar un análisis acabado sino mas bien presentar inquietudes propias relacionadas con el desarrollo de material educativo para el aula, en base a la tecnología disponible.


Ciertamente la vida de hoy está marcada, inundada y sostenida por todo el devenir veloz de la tecnología; ésta ha hecho posible hoy, un mejor desenvolvimiento en la ciudad, mejores y variados medios de información y comunicación, entre otro; éstas posibilidades de las cuales disponemos, exigen, por una parte, la buena utilización de los medios (Ética y Moral), y por otra, la especialización o el intento de crecimiento junto a la tecnología. Este punto resulta de vital importancia a la hora de entender la tecnología como una herramienta facilitadora y no como un gigante enemigo que nos deja sin opción. La cantidad de tecnologías disponibles, contrastan con la cantidad de nuevos analfabetos, los de hoy, sabiendo hablar, escribir y poseyendo un título Universitario, no saben utilizar el internet, la computadora o leer un mensaje de texto en su celular.


Con todo lo que se pueda decir al respecto, es labor imperiosa de todo profesor, instruirse en materias multimedia, pues son hoy sus alumnos los que cada vez mas y mejor las utilizan; es por éste motivo, que la buena utilización de los medios hará que el profesor llegue de manera mas adecuada, rápida y efectiva a sus alumnos. ¿Que hacer para poder enfretar la tecnología que a veces se vuelve en contra del usuario?, la respuesta es incluir cada vez con mas fuerza materiales educativos en base a las tecnologías disponibles; es el profesor quien hoy debe aprender a utilizar los medios, se trata de un saber que debe estar a la par con lo concerniente a su materia de enseñanza, es la herramienta para generar mas y mejores aprendizajes. La labor del profesor, hoy no se reduce solo a la guía en base a contenidos sino que debe orientarse a la creatividad informática, es de éste modo como el profesor puede motivar a sus alumnos sacando provecho a la tecnología disponible.


Creo que la utilidad éxito e importancia de un material educativo multimedia, estará dado por los propios usuarios, es decir, nada de cuanto podamos producir como profesores, en materias de material educativo multimedia, puede garantizar el éxito o el aprendizaje, pues va a ser el propio alumno quien valide las instancias educativas basadas en la tecnología; pues son ellos quienes dotarán de sentido a nuestro trabajo planificado.


Sin lugar dudas el proceso creativo, la buena orientación del material es plena tarea del profesor, aquí, la claridad en la orientación jugará el papel mas importante. Tendrá entonces el profesor que orientar el proceso educativo, no compitiendo con la tecnología presente sino mas bien aprobechando el grado de experticia de sus alumnos, esto claro si se trata de un profesor que no maneja de buena forma las tecnologías presentes (que es el caso de muchos profesores que hoy se encuentran en el sistema educativo chileno), si el profesor logra aprender junto a sus alumnos en materias informaticas por ejemplo, le otorgará el plus que necesita para llegar de mejor manera a sus alumnos; a su vez, si son los propios alumnos quienes preparan blog, sitios web etc, se sentirán mas involucrados en su aprendizaje. Ahora bien, no solo la informatica representa hoy una alternativa valida, pues existen softwares como los que permiten realizar presentaciones, o los ya casi olvidadas transparencias; lo importante es utilizar un material con claridad, ésto le dará la tan buscada calidad a la educación; pues la tan bullada “calidad”, no es otra cosa que la orientación efectiva. Educar utilizando los medios disponibles requiere de creatividad, una de las pocas cosas que hoy la tecnología no puede hacer por sí sola. En definitivas cuentas, la calidad de un material será la capasidad de un profesor para poder utilizar los medios de buena forma, sobreponerse al avance vertiginoso y no el resultado de una fórmula mágica que indique cómo preparar un material de calidad.

Joaquín Bravo


jueves, 9 de abril de 2009

un pirata honrado

UN PIRATA HONRADO
Las exigencias del mundo actual, las comunicaciones, la información, etc; exigen cada vez con mas fuerza el uso de la tecnología disponible para poder ser parte de una “aldea global”; dicha exigencia, muchas, o todas las veces, choca de frente con los altos precios de los productos y con las restricciones de reproducción (copia), que sobre ellos se hace; situación que abre el camino hacia la ilegalidad, la copia, la piratería; por parte de, nosotros, los usuarios.
Ciertamente el tema de la piratería ha sido y será por mucho tiempo tema de discusión, pues se ha convertido en la alternativa económica de muchas personas a la hora de ser parte activa de éste, el hoy mundo globalizado. Cierto es también que las posibilidades que otorga la moralidad que reina entre nosotros hoy en día, deja abierta la posibilidad a que veamos y juzguemos un mismo acto ilegal, como es el caso de la piratería, como un acto casi legal. Es decir, al no tener el dinero necesario para acceder por ejemplo a “office 2007”, se opta por “piratearlo”, ya que es muy útil para todo efecto de lectura o de producción de material, no solo en la educación superior, sino también en el colegio o el uso doméstico; lo que convierte automáticamente el acto de la piratería domestica, por decirlo de algún modo, en un acto casi legal y a la piratería masiva o con fines de lucro, en la ilegalidad absoluta. Es ésta distinción por conveniencia, la que nos convierte a todos quienes hemos “pirateado” algún software, música, libro, etc, para uso propio, en “piratas honrados”, que como se puede apreciar, no lo son tanto.
El pirata honrado lo constituye hoy todo aquel que utiliza o ha utilizado material copiado, grabado o fotocopiado, etc, con fines personales, y no comerciales; dentro de ésta categoría se encuentra, la Universidad, el colegio, los profesores, alumnos, oficinal de todo tipo, etc.
No tiene nada de raro, que un profesor nos entregue un extracto de algún autor como material de apoyo a la lectura dentro de una clase, así como tampoco tiene nada de raro encontrarse con un libro fotocopiado en biblioteca[1], o que encontremos centros de fotocopiado en las instalaciones educativas. Ahora bien, la industria del pirata honrado, tiene que ver necesariamente con el alto costo de los productos a utilizar y es una alternativa viable o mejor dicho aceptable hoy en día de forma social. Es ésta suerte de casi legalidad, lo que fomenta en la sociedad la piratería para uso propio, es éste sentir, de que mientras esté utilizando un producto para generar conocimiento y no dinero es completamente permitido, lo que hace que día a día sintamos que no es delito alguno copiar o bajar programas para nuestro pc; lo cierto es que hoy existen alternativas informáticas alternativas para no caer en la ilegalidad. El problema es la masificación de dichos productos, alternativa que por de pronto se ve lejana, viendo por ejemplo que los sistemas operativos que encontramos en laboratorios, no son de carácter libre. Es necesario que se fomente el uso de éstos medios libres; bastaría como primer intento y paso, el incorporar éstos al uso universitario, ya sea en laboratorios, bibliotecas, etc.
Joaquín Bravo.
[1] Mal no exclusivo de ésta universidad